EL VIAJE DE VUELTA

autismo

Estudio Vacunas y Autismo

Escrito por elviajedevuelta 30-12-2010 en General. Comentarios (0)

Presentación en PowerPoint "Vacunas y autismo: Mitos y realidades"

(Fuente: www.medicinadeldesarrollo.com -sitio web de la doctora Clavera)

 

http://www.medicinadeldesarrollo.com/Files/ppt/Timerosal%20%20y%20autismo.%20Mitos%20y%20realidades.ppt#256,1,VACUNAS Y AUTISMO MITOS Y REALIDADES

Timerosal y enfermedades del desarrollo infantil

Escrito por elviajedevuelta 30-12-2010 en General. Comentarios (0)

Artículo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos sobre el Timersonal y las enfermedades del neurodesarrollo infantil.

(Fuente: www.medicinadeldesarrollo.com (sitio web de la doctora Clavera):

 

http://www.medicinadeldesarrollo.com/Files/pdf/An%20Fac%20Med%20Lima.%202006%2067(3).pdf

Especialistas médicos cuestionan la seguridad de las vacunas

Escrito por elviajedevuelta 30-12-2010 en General. Comentarios (1)

Especialistas médicos cuestionan la seguridad de las vacunas

Jue, 10/09/2009 - 21:57

En EEUU, cada año se denuncian 14.000 casos por sus efectos secundarios

11 Septiembre 2000

CARLOS FRESNEDA.

Enviado especial WASHINGTON.-

En el último medio siglo, las vacunas se han impuesto como un ritual médico que nadie se atrevía a cuestionar. Gracias a las inmunizaciones masivas, dicen, hemos vencido la batalla a las enfermedades infecciosas... Pero la certeza de entonces, la convicción de que los pinchazos son beneficiosos y que sus riesgos son mínimos, se está empezando la resquebajar. Las primeras voces de alarma la dieron los padres de niños afectados por los efectos secundarios. Algunos acusan a las vacunas de estar detrás de las muertes prematuras de sus hijos; otros sospechan que existe una relación entre los pinchazos y el espectacular aumento de enfermedades como el autismo, el asma o la diabetes.
La mayoría de la clase médica sigue aferrada al dogma oficial y alerta contra los riesgos de un posible rebrote de las enfermedades infecciosas si se baja la guardia. Otra parte minoritaria ha decidido escuchar a los afectados, aportar argumentos científicos y hacerse la misma pregunta en voz alta: «¿Son seguras las vacunas?». Medio centenar de especialistas de todos los frentes (inmunólogos, epidemiólogos, neurólogos, microbiólogos, pediatras) acudieron el pasado fin de semana a Washington para paticipar en el Conferencia Internacional sobre las Vacunas. Vinieron de Gran Bretaña, Canadá, Australia y Estados Unidos, e intentaron responder a la creciente preocupación de los padres norteamericanos. Como invitado especial, el congresista Dan Burton, que ha conseguido hacer desfilar por el Capitolio a la autoridades sanitarias y a la industria farmacéutica. Burton se ha tomado el tema como algo muy personal: su nieto de dos años comenzó a dar síntomas de autismo tras recibir una vacuna triple DTP (contra la difeteria, el tétano y la tos ferina). «Yo no pongo en duda la validez de las vacunas», dijo Burton. «Pero lo cierto es que algo está pasando. Esta preocupación la estoy detectando en la clase médica, y creo que ha llegado el momento de informar al público».


Toxicidad

La iniciativa de Burton ha coincidido con noticias alarmantes como la retirada temporal de la vacuna contra la hepatitis B, al detectarse altos niveles de toxicidad de mercurio. O la marcha atrás de una vacuna contra la diarrea, al descubrirse que podía causar gravísimas obstrucciones intestinales. O la suspensión de la vacuna del polio por vía oral, causante de los únicos casos de la enfermedad detectados en EEUU. Se ha roto el muro de silencio y diversos colectivos están comenzando a actuar. El más reconocido en EEUU es el Centro Nacional de Información de las Vacunas (NVIC), encabezado por la infatigable Barbara Loe Fisher, madre de un niño que sufrió graves daños en el sistema nervioso tras el cuarto pinchazo de la DTP. «Hoy por hoy, los niños americanos reciben más de 30 vacunas en sus primeros dos años de vida, y cuantos más pinchazos, más casos de reacciones adversas», declaró Barbara a los más de 500 asistentes a la conferencia.

Todos los años se denuncian en EEUU unos 14.000 casos de graves efectos secundarios atribuidos a las vacunas. En los últimos 14 años, el Gobierno ha indemnizado a las víctimas con 180.000 millones de pesetas. Como contrapunto a las cifras, historias en vivo como las de los gemelos Smith. Jacob recibió la vacuna contra la hepatitis B al mes de nacer; Jesse, a los tres meses. A los 15, los dos recibieron la triple vírica: Jesse no tuvo más que una ligera fiebre, pero Jacob comenzó a dar síntomas de autismo... «Yo estoy convencida de que la hepatitis B noqueó su sistema nervioso, y la triple vírica remató la faena», confiesa su madre, Jeana. Por si acaso, a su última hija no la ha vacunado: «Es una decisión que no tomas a la ligera, pero no voy a jugar otra vez a la ruleta ni a comerme los dedos por la falta de respuestas».

Reportaje publicado en el diario EL MUNDO sobre vacunas y autismo

Escrito por elviajedevuelta 30-12-2010 en General. Comentarios (3)

Noticia publicada en El Mundo

Jue, 10/09/2009 - 22:27

29 de febrero de 2004

NIÑOS / DEBATE CIENTIFICO

Culpable: vacunas con mercurio... ...ES LO QUE DICEN Isabel, y Mercedes, y Ana. Y decenas de madres cuyos hijos pequeños son autistas pese a que inicialmente eran, según ellas, normales. Varios estudios relacionan la presencia de mercurio en algunas vacunas con estas anomalías. Y pediatras de prestigio se lo toman en serio

PACO REGO / SANTI COGOLLUDO

PADRES Y AFECTADOS. Las familias de la Asociación para Vencer el Autismo (AVA), de Barcelona, piden que se estudien a fondo los efectos de las vacunas con mercurio. Muchos de sus hijos están afectados por el tóxico. Santi Cogolludo
  

El álbum que enseña Mercedes parece sacado de un cuento para niños.En cada hoja de cartulina, que ella ha ido adornando con dibujos de flores y casas encantadas, asoma la cara de un bebé de ojos grandes y azules. «Era hermoso, ¿verdad? Llamaba la atención por la calle», murmura la madre. «Y esta otra... Es una de mis preferidas. Tenía poco más de un año y ya sabía decir los números del uno al 10», insiste orgullosa Mercedes al ver de nuevo las estampas de su pequeño Luis correteando por el jardín de la casa paterna. Aquel niño precoz y juguetón, que por su desparpajo se había ganado la simpatía del vecindario de Carabanchel (Madrid), se fue apagando inexplicablemente.

De aquella vida intensa sólo quedan las fotografías, recuerdos de papel que ella y su marido Antonio guardan de los días felices tras la llegada del hijo primogénito y deseado. Porque Luis, fruto de tres intentos de inseminación artificial, nació sano como el que más. Hoy, cuando cumple ya cinco años, vive atrapado en un laberinto que se llama autismo. A veces le cuesta reconocer a su hermano, dos años menor que él, y olvida a ratos muchas de las palabras aprendidas hace tiempo. Desmemoria en él y dolor en unos padres convencidos de que han sido las vacunas (hepatitis B, difteria, tétanos, tosferina..., todas ellas con mercurio en sus componentes) las que cambiaron el destino de su hijo.

La sospecha ha incubado también entre muchos especialistas. El doctor José Francisco Navarro, experto en medicina ortomolecular, es de los que piensa, en contra de las opiniones de otros colegas, que la administración de tiomersal (nombre farmacéutico con el que se conoce el mercurio incluido como conservante en vacunas infantiles) puede causar alteraciones neurológicas severas a edades tempranas.

«El problema es real», asegura por experiencia el galeno alicantino.A él acuden desde recién nacidos hasta adolescentes con secuelas autistas. «La mayoría de ellos tienen unos niveles de mercurio en el organismo muy por encima de los límites tolerables». Lo dice por las pruebas de cabello que envía periódicamente a laboratorios de EEUU (los hospitales españoles no disponen de la tecnología necesaria, excepto el Ejército) para ser analizadas. «Hay niños», concluye, «que superan hasta en 12 veces las tasas establecidas internacionalmente para este tóxico». Y de ahí a los primeros síntomas autistas el trecho es brevísimo. La acumulación del metal pesado en el cuerpo (hasta 22 dosis de vacunas llegan a recibir niños que no han cumplido los 16 años) puede llegar a afectar gravemente al sistema nervioso central (problemas locomotores, pérdida de la capacidad de concentración, de las medidas de espacio y tiempo...).

Luis tenía 19 meses y 15 vacunas cuando Mercedes empezó a notar que algo no marchaba bien. «Cuando le daban los ataques, el niño se mordía hasta los travesaños de madera de su cuna. Todavía hoy tenemos que estar muy pendientes de él. Es siempre imprevisible.De pronto se vuelve extremadamente evasivo, no responde cuando le llamamos por su nombre, se arrastra por el piso, tiene lagunas mentales... Es como si mi hijo viviera permanentemente en un mundo aparte», cuenta Mercedes. Luego aprendería, por boca de algunos médicos y padres de niños con igual problema, que los síntomas autistas de su hijo no son fruto de un virus maligno, como ella pensaba por ignorancia, sino debidos probablemente a las concentraciones de mercurio utilizado en las vacunas que le administraron a Luis.

No es el único. En la Asociación para Vencer el Autismo (AVA), de 200 menores autistas, según su vicepresidenta Ana Medina -madre de un adolescente en tratamiento- más de un centenar están afectados por mercurio. Y ello, dice, porque «no podemos atender todas las peticiones de ayuda social y médica que nos llegan de toda Cataluña y otras comunidades».

En España, de acuerdo con datos del Servicio de Psiquiatría de la Policlínica de Guipúzcoa, se ha pasado de cuatro a cinco casos de autismo por 10.000 niños en edad escolar a cifras mucho por encima del uno por 700.

Una de las razones por las cuales puede haberse incrementado la población de niños con trastornos neuronales similares a los del autismo es, a juicio de muchos especialistas, el aumento espectacular en el número de dosis administradas. De hecho, se ha pasado de ninguna o unas pocas que se ponían nuestros abuelos a unas ocho para los padres actuales y, de éstas, a unas 20 o más que hoy reciben sus hijos. Si sumamos todas las que contienen mercurio (al menos siete de diferentes laboratorios) los niños vacunados en la actualidad, prácticamente todos, reciben unas cantidades de tiomersal (también llamado timerosal) muy superiores a las de sus padres y abuelos. Aún quedan vacunas tan importantes como la hepatitis B y el tétanos, incluidas, entre otras, en todos los calendarios de vacunación, que no están exentas del producto tóxico. Aunque en las farmacias también las hay sin este peligroso metal.

«DESPISTE» MÉDICO

Juran muchos padres y madres que las conductas autistas de sus hijos comenzaron a los 15 meses, poco después de que les inmunizaran contra el sarampión. El crío de Ana Medina, que nació totalmente normal y hoy sigue una estricta cura de desintoxicación de mercurio, empezó su calvario particular al poco de cumplir dos años. Un caso gemelo al de Luis. Aún no hablaba y sus movimientos, en palabras de la madre, parecían más torpes de lo habitual para un niño de su edad. «Ya hablará, le suele pasar a niños que son muy inteligentes», dice Ana que le contestó el médico de la Seguridad Social, como único diagnóstico. Un año después el chiquillo no paraba de temblar compulsivamente y de echar saliva por la boca.Y siempre la misma respuesta: «No le vemos nada, ya se le pasará», le explicaba otro pediatra. «Que le vean en la Unidad de Salud Mental», concluyó una psiquiatra de la red pública.

Agobiada por el cariz que iba tomando la salud de su hijo, Ana, que hasta entonces ni siquiera le pasaba por la cabeza sospechar de las vacunas, decidió indagar por su cuenta en revistas científicas extranjeras y empezó a devorar todo lo que se publicaba sobre el mercurio y el autismo en las numerosas páginas que circulan por Internet.

«Pude darme cuenta de que decenas de niños de la edad del mío, incluso mayores que él, eran y son víctimas de un descuido o de una falta de información por parte de las autoridades sanitarias, inexplicable». [De los tres pediatras consultados por este suplemento, sólo uno dijo saber que determinadas vacunas de uso común llevan mercurio]. Tanto es así que el Catálogo de Especialidades Farmacéuticas del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos tiene dedicadas varias páginas a las vacunas españolas con tiomersal.

¿Tiene este tóxico los días contados en España? El «riesgo teórico» está admitido por las autoridades desde hace al menos cuatro años. En una circular del desaparecido Insalud (Hoja de evaluación terapéutica, volumen 2, nº 20 de 2000)-a la que ha tenido acceso CRONICA-, el Sector 11 de Atención Primaria de Madrid refiere cómo la propia Agencia Española del Medicamento, en sintonía con la Academia Americana de Pediatría y la OMS, entre otros organismos, instaba ya «a los laboratorios productores de vacunas a intensificar los esfuerzos para eliminar de forma definitiva la presencia de tiomersal» en estos fármacos.

«Ésta es una medida de precaución motivada por un riesgo teórico», se subrayaba antes de apuntarse que faltaban «datos concretos y evidencias serias en niños». Aún hoy es la postura oficial que mantiene el Ministerio de Sanidad. Según Fernando García Alonso, director general de Farmacia, «todos los estudios científicos realizados desde 1999 descartan cualquier tipo de relación».El 8 de julio del mismo año, la Agencia Europea de Evaluación del Medicamento, en un comunicado dirigido a todos los departamentos sanitarios de la Unión, abogaba por el uso de vacunas infantiles sin tiomersal «en el plazo más breve posible».

«ENORME MENTIRA»

La investigación es el fuerte del doctor Xavier Uriarte, un catalán de reputado prestigio internacional en el campo de la Inmunología que se desmarca con contundencia de la postura oficial de las autoridades españolas. «Decir que se puede seguir vacunando con mercurio es una enorme mentira», sentencia el experto.

Él sostiene que, si todavía no se ha llegado a una conclusión científica final que establezca una relación causa efecto entre mercurio y los trastornos autistas, se debe a que la mayoría de los estudios «están pagados por la industria farmacéutica».De lo contrario, se pregunta el inmunólogo, «¿por qué las empresas siguen vendiendo un medicamento del que ya se tienen suficientes datos para retirarlo del mercado? ¿Cómo se explica, si no, que el departamento de control de medicamentos de la Comisión Europea dispusiera, en julio de 2000, la retirada del mercurio en los fármacos como, por ejemplo, colirios y antisépticos, y en cambio no ordenara la eliminación total e inmediata de los stocks de vacunas? No digo que no haya que aplicarlas, pero que se haga con toda la seguridad necesaria. Y lo que es más grave: ¿por qué las autoridades, conscientes de este problema, siguen permitiendo que miles de niños continúen recibiendo vacunas con mercurio, sin dar cumplida cuenta a los padres de los potenciales riesgos que corren sus hijos?». Desde 1996 el tiomersal está prohibido en vacunas monodosis de uso veterinario.

El de Isabel fue un peregrinar sin aliento por los hospitales de Madrid. No entendía, pese a su formación en Biología Humana, cómo aquel niño de pelo rubio, fuerte y vivaracho, que tanto le había costado engendrar, ni siquiera le llamaba mamá. Y no porque el pequeño alguna vez la hubiera percibido como una extraña.Antes de que cumpliera dos años David se mostraba como cualquier criatura normal a su edad. Así fue hasta que de su mente se borraron los estímulos y las caricias aprendidas en sus primeros 24 meses de vida. Luego, «perdió el sentido de la orientación, no sabía ir de un lado a otro ni bajar las escaleras de la casa», recuerda la joven madre.

Tampoco decía palabra ni jugaba con otros niños. Al verlo, los médicos concluyeron, sin más, que David era autista. El disgusto se tornó en rabia cuando los padres supieron por los doctores que el origen del mal de Pedro no tenía explicación. Ni en su cerebro ni en los genes que supuestamente predisponen al trastorno encontraron respuesta. Pero Isabel no se rindió. Y como ya hiciera Ana, se empapó de todos los estudios que hablaban del autismo y sus causas. Y encontró lo que jamás hubiera imaginado: varios estudios científicos hablaban, a favor y en contra, de una más que probable relación entre síntomas autistas e intoxicación de mercurio proveniente de vacunas infantiles.

«Por unos instantes no supe cómo reaccionar. Esa misma mañana me acerqué a una farmacia y comprobé, por los prospectos de las marcas que figuran en la cartilla de vacunación, que todas las dosis que le habían administrado a mi hijo contenían tiomersal».

Los laboratorios lo justifican. Entre ellos, Berna, que comercializa vacunas de la difteria y la tosferina (Anatoxal Tedi). «Mientras Sanidad no lo prohiba y no haya estudios concluyentes, no hay razones para retirarlas», explica el jefe de marketing de la compañía, Jesús Campo.

El laberinto en el que aún vive David, con seis años cumplidos, se tornó algo más llevadero cuando su madre, Isabel, decidió por cuenta propia repetir algunos de los análisis fallidos que ya le habían hecho a su pequeño. Algo, pensó ella, se le habrá escapado a los doctores. Sobre todo después de comprobar que ninguno de los especialistas consultados llegara siquiera a sospechar de las vacunas. Hasta que un médico amigo les propuso hacer un análisis de orina en EEUU. David llevaba en sus tejidos tasas muy altas de mercurio, concluyeron los resultados. Hoy sigue un programa psicopedagógico privado en su propia casa de Madrid con buenos resultados. Pero su madre está cansada de pedir ayuda oficial, sanitaria y educativa, para poder sobrellevar la carga económica (1.000 euros al mes) que conlleva la cura. No tuvo respuesta pese a que los neurólogos de la Seguridad Social le dijeron que era el único tratamiento recomendable.

A un paso del hogar donde el pequeño David se recupera, en el vecino barrio de Móstoles, dos farmacéuticas del Hospital General (Rosa María Catalá, jefa del Servicio de Farmacia y María Segura Bedmar, adjunta), y el residente Carlos Huerta, advertían en un estudio de ocho páginas sobre los perjuicios del mercurio.Es más, bajo el título Evaluación de la seguridad de las vacunas por su contenido en tiomersal, publicado en 2000, ya se decía claramente que éste es un «conservante potencialmente tóxico, sobre todo en los seis primeros meses de vida». Durante este periodo, añaden los investigadores, «un niño puede recibir una dosis de mercurio de entre 25 y 112,5 microgramos, lo que supera los límites del rango establecido. Y concluyen: «Siempre elegir alternativas exentas de tiomersal».

Pasado el tiempo, Isabel, como otras madres, sigue mirando hacia atrás. No se cansa de ver los vídeos que con tanta ilusión grabaron a aquel niño de pelo color oro. Sólo tenía dos años. Y al poco de recibir la séptima dosis de mercurio, David dejó de sonreír a la cámara.


Acusaciones sin fundamento
JOSÉ LUIS DE LA SERNA

Los avances en medicina se han hecho siempre basados en la ciencia.Los casos clínicos puntuales, por raros y duros que parezcan, sólo son eso: casos aislados que para asociarlos a un determinado factor de riesgo deben ser validados por los epidemiólogos. En el caso contrario, de la anécdota se pasa al folklore. En España ha pasado con el tema del Bio-Bac y con las antenas de telefonía móvil, dos asuntos con gran eco mediático que luego han sido colocados en su justo lugar por los científicos. De acuerdo con las últimas estadísticas, la prevalencia del autismo en el mundo parece que ha aumentado. Cuando una patología aumenta su incidencia siempre se tiende a buscar una razón para justificarlo. Hace ya varios años que se trata de culpar a las vacunas, sobre todo a las inyectables que tienen timerosal (mercurio). El único estudio de cierta relevancia -aunque muy criticado por su metodología- que asocia vacunas con autismo fue publicado en 1998 por The Lancet. Ninguno de los muchos trabajos que se han hecho para saber si las vacunas modernas tienen algo que ver con ese trastorno neurológico han dado positivos. Al contrario, todos han concluido de forma similar: no existe prueba alguna que fundamente la relación vacunas y autismo. No hay datos, de momento, que sostengan una acusación de esas características. Por otra parte, hace una semana se ha sabido que el estudio que en su día publicó Lancet puede ser fraudulento. El autor del trabajo había cobrado casi 82.000 euros de una institución que quería querellarse contra los laboratorios que fabrican vacunas. El editor de la revista británica ha reconocido que, sin género de dudas, de haber conocido en su día este detalle jamás hubiera publicado el trabajo. El tema es relevante y desde este mismo mes trabajan para el Instituto de Medicina (una prestigiosa organización independiente en EEUU) un panel de científicos revisando hasta la saciedad cualquier detalle sobre autismo y vacunas. En unos meses tendremos sus conclusiones. Entre tanto, los expertos insisten en que hay muchas más fuentes de mercurio en la vida real que las vacunas y que acusar a éstas sin fundamento es una grave irresponsabilidad.

José Luis de la Serna es subdirector de EL MUNDO y responsable del área de Salud.

Fuente: http://www.elmundo.es/cronica/2004/437/1078148137.html

La vacunas con mercurio pueden provocar autismo en los niños

Escrito por elviajedevuelta 30-12-2010 en General. Comentarios (0)

Las vacunas que contienen mercurio pueden provocar autismo en los niños

Jue, 10/09/2009 - 23:31

Aparecen con el nombre de timerosal o tiomersal

Numerosas madres con hijos pequeños hoy autistas que nacieron sanos denuncian que esa enfermedad apareció en ellos tras administrarles vacunas que contenían mercurio. Es decir, las vacunas para la hepatitis B, la difteria, el tétanos, la tosferina... muchas de ellas con timerosal o tiomersal, nombre farmacéutico con el que se conoce el mercurio que es incluido como conservante en las vacunas infantiles. Una denuncia apoyada cada vez por más médicos y científicos que piensan, efectivamente, que el mercurio puede causar alteraciones neurológicas severas a edades tempranas. Algo que parece demostrar el hecho de que la mayoría de los niños afectados tienen unos niveles de mercurio en su organismo muy por encima de lo que se consideran límites tolerables. Hasta 12 veces superior a las tasas establecidas internacionalmente para ese tóxico.

Cabe recordar que la acumulación de mercurio en los niños se produce a lo largo de los años porque hoy llegan a recibir hasta más de 20 dosis antes de cumplir los 16 años, algo que puede llegar a afectar gravemente al sistema nervioso central (problemas locomotores, pérdida de la capacidad de concentración, de las medidas de espacio y tiempo, etc.). Según la Asociación para Vencer el Autismo (AVA), más de la mitad de los menores autistas que hay en ella están afectados por mercurio. En España los casos de autismo se han disparado en los últimos años y son cada vez más los especialistas que achacan tan espectacular aumento al incremento del número de dosis conteniendo mercurio en las vacunas respecto a épocas anteriores. Aunque lo más inexplicable es que se sigan utilizando cuando hay vacunas que no contienen como conservante ese tóxico.

De hecho, la propia Agencia Española del Medicamento -en sintonía con la Academia Americana de Pediatría y la OMS, entre otros organismos- instaba ya en una circular el año 2000 "a los laboratorios productores de vacunas a intensificar los esfuerzos para eliminar de forma definitiva la presencia de tiomersal" en ellas.

Sin embargo, Fernando García Alonso, el impresentable Director General de Farmacia del ministerio que ¿dirige? Ana Pastor, afirma que "todos los estudios científicos realizados desde 1999 descartan cualquier tipo de relación". Y eso a pesar de que el 8 de julio del mismo año la Agencia Europea de Evaluación del Medicamento, en un comunicado dirigido a todos los departamentos sanitarios de la Unión Europea, abogaba por el uso de vacunas infantiles sin tiomersal "en el plazo más breve posible".

José Luis de la Serna, subdirector del diario El Mundo y responsable del área de Salud del mismo -cuyas excelentes relaciones con la industria farmacéutica son bien conocidas- salió de inmediato en apoyo de García Alonso y de los fabricantes de vacunas en las páginas de un periódico tan ecuánime en otros ámbitos: "Ninguno de los muchos trabajos que se han hecho para saber si las vacunas modernas tienen algo que ver con ese trastorno neurológico -dice en un lamentable articulo- han dado positivos. Al contrario, todos han concluido de forma similar: no existe prueba alguna que fundamente la relación vacunas y autismo". Añadiendo que

"hay muchas más fuentes de mercurio en la vida real que las vacunas y acusar a éstas sin fundamento es una grave irresponsabilidad". Para José Luis de la Serna, "los casos clínicos puntuales, por raros y duros que parezcan, sólo son eso: casos aislados que para asociarlos a un determinado factor de riesgo deben ser validados por los epidemiólogos. En el caso contrario, de la anécdota se pasa al folklore. En España ha pasado con el tema del Bio-Bac y con las antenas de telefonía móvil, dos asuntos con gran eco mediático que luego han sido colocados en su justo lugar por los científicos."

¿Ah, sí? ¿Los científicos han puesto en su sitio al Bio-Bac y a los que afirman que los teléfonos móviles son peligrosos? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Quiénes? Es evidente que al señor de la Serna le patinan ya las neuronas.

Para el doctor Xavier Uriarte, inmunológo de prestigio, "decir que se puede seguir vacunando con mercurio es una enorme mentira". Y afirma que si todavía no se ha llegado a una conclusión científica final que establezca la relación causa-efecto entre el mercurio y los trastornos autistas se debe a que la mayoría de los estudios "están pagados por la industria farmacéutica". "De lo contrario -añade-, ¿por qué las empresas siguen vendiendo un medicamento del que ya se tienen suficientes datos para retirarlo del mercado? ¿Cómo se explica, si no, que el Departamento de Control de Medicamentos de la Comisión Europea dispusiera en julio de 2000 la retirada del mercurio en los fármacos, por ejemplo de los colirios y antisépticos, y en cambio no ordenara la eliminación total e inmediata de los stocks de vacunas?" Y a continuación agrega: "Y lo que es más grave: ¿por qué las autoridades, conscientes de este problema, siguen permitiendo que miles de niños continúen recibiendo vacunas con mercurio sin dar cumplida cuenta a los padres de los potenciales riesgos que corren sus hijos?". Resulta chocante que desde 1996 el timerosal esté prohibido en las vacunas monodosis de uso veterinario pero se permita su uso en niños. Aconsejamos a los lectores que se nieguen en redondo a que se administre a sus hijos vacunas conteniendo timerosal o tiomersal, es decir, mercurio. Revisen bien los prospectos y exijan a los médicos que las vacunas no contengan ese peligroso tóxico.

Fuente: http://www.dsalud.com/noticias_60_20.htm